sábado, 29 de junio de 2013

miércoles, 26 de junio de 2013

travesía BTT/ Pedals dels Ports

a la intemperie
Tres días sin otro horizonte que dar pedales por uno de los rincones más salvajes de la Península: el Parc Natural dels Ports. A caballo entre Aragón, Cataluña y el País Valenciano se levanta una mole sin igual. Un enorme caos de montañas y más montañas bañadas por vigorosos ríos, bosques infinitos y pueblos encantadores cargados de historia. 
Justo hace un año conocimos de la existencia de la Pedals dels Ports, y claro, la marcamos como objetivo prioritario. Por su extrema dureza la mayoría de bikers la hacen en cuatro o cinco días. En Wikiloc encontramos a un tal Aníbal, no el famoso cartaginés con sus elefantes, sino un biker contemporáneo nuestro tan intrépido como aquél, que la había hecho en tres. Nosotros, por motivos familiares solo contamos con tres, o mejor, con dos y medio, pues el tercer día debemos estar a la tarde de regreso en Alicante. Esto supone que atacaremos tamaña empresa como si de una carrera Non Stop se tratase. Todo un desafío al que ninguno nos hemos enfrentado antes. Mis compañeros de viaje, Marcos, Javi y Alberto, curtidos en las más grandes travesías bicicleteras, toda una garantía. 






Día Uno
De Vallibona al Hayedo de El Retaule
Tras un viaje relámpago marcado por la fuerte tromba de agua que nos cae entre Valencia y Castellón y la cenita en el pintoresco pueblo de Sant Mateu, llegamos a media noche a Vallibona. Dormimos de un tirón y por la mañana preparamos las cabras y tomamos un café en el bar. 

Ya en ruta el camino nos lleva pegados al río Cervol, con unas vistas increíbles del pueblo y sus alrededores. Pronto tomamos un desvío y encaramos la primera pared del día. Ganamos y ganamos altura. Un continuo subir. Mucha humedad tras el aguacero de ayer le da al territorio un ambiente norteño. Nadie!!! Cada vez más lejos de todo. Cambiamos de valle y entramos en el Barranco de la Pobla de Benifassà. Largo y tortuoso, avanzamos despacio. Cada vez el sol más alto. Llegados al pueblo cargamos agua y comemos algo. A la salida el track nos baja a las profundidades del barranco. Los GPS se vuelven locos y por momentos no sabemos cómo diablos salir de allí. Los paisajes maravillosos, encaramos/rodeamos el pueblo de Ballestar. Por fin ganamos altura y vemos en el valle la Cartuja de Santa María de Tinença de Benifassà /estos curas, cómo se lo montan!/. Son 10kms de asfalto para ganar el puerto. Con el sol en lo más alto, los calambres en las piernas. Ya arriba, premio!: el bar Europa nos da sombra, líquidos y toma de luz; la comida la ponemos nosotros. Poco más abajo entramos en el pueblo de Fredes, abarrotado de corredores, ya que al caer la tarde se da la salida a la Carrera de Montaña a pie 7 Valls. Más de 60kms, más de 900 inscritos!!! Ingentes cantidades de desocupados con el único objetivo de convertirse también en auténticos ultrafondistas!! Después de tanta soledad pensamos que no somos los únicos colgados por estos lares....Continuamos camino hasta el Tossal dels Tres Reis, mítico punto donde se abrazan los tres reinos, a 1356 mts de altitud, el techo de la Pedals. Entramos en Aragón. Visitamos en expoliado y abandonado Monasterio de San Miguel. Luego cruzamos un maravilloso bosque que en gran medida se puede hacer sin descabalgar. Auténticamente divertido. De nuevo en pistas, el día bien largo, sumamos kilómetros ya con mucho cansancio en las piernas. Sin agua. Otro collado. Seguimos. Y otro. Vamos por lo alto de las montañas. La luna enorme se apodera del paisaje. Nueva bajada. En una curva nos damos de bruces con un rebeco y su extraordinaria cornamenta. Qué subidón! Ya con la noche encima llegamos a  la Font de El Retaule. Estamos en el Hayedo más meridional del continente. Montamos el vivac en un estupendo claro en medio del bosque, cerca de la fuente. Nos lavamos y cenamos. El sitio es magnífico. No damos crédito de cómo después de mas de 13 horas sobre la bici solo hemos avanzado apenas 70 kms y un desnivel de 2500mts. Sin duda ha sido una jornada dura, muy dura. Tan dura como bonita. Ya dentro de los sacos, las estrellas en su perfecta bóveda, los ojos entornados, poco a poco, el maltrecho cuerpo recomponiéndose, poco a poco, y poco después......













 
 










Día Dos
Del Hayedo de El Retaule a Pena-Roja de Tastavins

......los pajarillos que nos van despertando. La noche no oscureció con su inmensa luna. Tampoco hizo frío. El cuerpo descansado se  despereza. Hincamos el diente y recojemos el campamento. Al poco visitamos a El Pare Faig, como llaman los catalanes al enorme ejemplar de haya de más de 750 años y con unas raíces de más de 25 metros. Unas fotos y en ruta. Un laberinto de sube y bajas, la pista que desaparece, territorios salvajes, ya en sendas completamente rotas. La bici a cuestas nuevamente. El avanzar, un martirio. Badeamos un río y al poco nueva pista. Cuando llegamos al Refugio de Mont Caro estamos extenuados, y apenas hemos hecho un quinto de la ruta del día!! Comemos algo y tomamos café. Seguimos camino de otro refugio que no llegaremos a conocer. Rondamos siempre entre los 1000 y los 1200 metros de altura. El día fresco. Paisajes cambiantes. En un alto, hacemos una parada para comer algo. Nuevamente empantanados en bosques, tan bonitos como peligrosos y difíciles de cruzar cargados de bicis, alforjas y mochilas. Un mirador nos asoma a las impresionantes vistas de Els Estrets, nuestro próximo destino. La bajada por pista es trepidante. Ganamos La Franqueta, donde repostamos agua y entramos en Els Estrets d'Arnes, el paraje quita el hipo. Un roquedal sin igual bañado por las aguas del río y sus estupendas pozas. Ya afuera caemos a Arnes, encantador pueblo donde nos preparan unos bocatas exquisitos acompañados de unas cervezas con sabor a.....caca de la vaca!!!  Si si, a vaca, los botellines echan una peste que tira para atrás. Cayendo la tarde tomamos la pista que lleva a Beceite. Una volada. Nueva parada en bar, muy animado pero con peor cocina que el de Arnes. Seguimos camino al Pantano de Pena, y más allá intentamos ganar el pueblo de Pena-Roja de Tastavins. Se hace muy tarde y estamos reventados.  De últimas, ya con la noche encima, montamos el vivac al lado del camino, en un pequeño claro junto a una antigua casa de piedra en ruinas. Han sido 88 kms y más de 2400 metros de desnivel acumulado. Todo el día dando pedales. Pedales de una dureza extrema. Pero ahí estamos, reposando dentro de los sacos, con la luna en lo alto. Esta noche nos visita el frío. Temperaturas que rondan los 0°, al raso con mi saco de veranito, vuelta y vuelta toda la noche.....




























Día Tres
De Pena-Roja de Tastavins a Vallibona. 

.....bien temprano, bien abrigados, mal comidos, levantamos el vivac y seguimos ruta. A unos seis kilómetros entramos en Pena-Roja de Tastavins, aún medio dormida, el bar cerrado. No café, no nada caliente..... Ganamos la parte alta del pueblo y nos adentramos de nuevo en las montañas en busca de las majestuosas Rocas de Masmut, o como las llaman los aragoneses, Penes de Masmut.... Con la bici a cuestas barranco abajo, hacia el Río de La Canal. Impresionante por la belleza y por la dureza. Badeamos el río y damos con una pista que nos subirá después de cerca de 500 mts de desnivel al bonito pueblo de Coratxa, en un hinóspito collado. Frío. Comemos algo y decidimos seguir los consejos de la gente del pueblo y no adentrarnos en el siguiente barranco, ya que nos aseguran que es imposible hacerlo montado en las bicis....., y nosotros con prisa.... Por asfalto a Boixar y dirección Castell de Cabres, y enlazamos con una estupenda  pista que nos baja a Vallibona. El descenso último es vertiginoso, acompañados de magníficas vistas de las cascadas de agua del río Cervol, y el bello pueblo de Vallibona encajado entre las peñas. Son las dos y media cuando entramos en él. Han sido 47 kms y unos 1200 mts de desnivel.  La simpática dueña del bar nos prepara comida abundante. Las cervezas caen de un trago, y el vino con casera, y las ensaladas, y el potaje casero, y los huevos fritos con jamón, y las uvas sudafricanas, y los helados, y los cafés... La gente en el bar nos mira como pensando que no comemos desde hace un año. Es el proceso de embrutecimiento. Solo pedales. A la intemperie. 


















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