sábado, 15 de junio de 2013

BTT/ Sierra del Maigmó II

maigmó II
Esto de vivir a la intemperie, con lo puesto, horas y horas, día tras día, conlleva ciertos peligros. Uno de ellos es lo que llamo el proceso de embrutecimiento. Algunas cosas pueden parecer buenas, tales como que te haces inmune al frío, al calor, al hambre, a las enfermedades....o al menos eso es lo que piensas, en tu cada vez mas patético estado de delirio. Otras tienen una dudosa lectura. Me refiero a las relaciones con el resto de humanoides sobre dos ruedas. 
Siendo este un tema recurrente últimamente, me paro a escribir sobre ello, ya que, en mi continuo devenir de senda en senda, de un camino a otro, de un valle al siguiente, es inevitable conocer gentes de similares gustos a los tuyos. Y cuando esto sucede puede amontonársete la faena, en tu afán de relacionarte como cualquier extraterrestre haría, de normalizar no se sabe muy bien qué.... Vamos, que de no contar ni con el apuntador para darte un garbeo betetero, a tener unos cuantos planes, qddsss....., agolpados en tu diario. Y es entonces cuando has de decidir. Y claro, si has de elegir, lo mejor es tenerlo claro. Si no es así, bien porque el cuerpo te manda a un sitio y la mente a otro, o porque ni cuerpo ni mente te acompaña a ninguna parte ante tamaña diatriba, estás perdido. Así me he sentido el día de ayer, cuando quieres estar en varios sitios a la vez y ves que, si bien en alguna lo he conseguido, en ésta no he disfrutado de tales poderes. 
De últimas esta madrugada, con la gran duda entronizada en mi mente, dejo que sea mi cabra la que decida por mi. Y ésta, conocedora de mis reales intereses (puesta a punto de la travesía de la próxima semana y recogida de más información sobre Slovenija), pone rumbo tras la huella del Capitán Pedales y de Javi el cumpleañero. Alguno pensará: 'que cara mas dura tiene este jodido biker'. Pero amigos del blog, dejarme que os diga que así, tal como lo cuento, es como ha sido. Y sin que sirva de excusa me excuso ante el Califa y sus secuaces rodadores, en su peregrinar por las faldas del Cabeçò d'Or,  y también ante Rafa el mecánico y sus incansables acompañantes, paseantes entre charcos y cantales. 
Con el cuerpo molido después de tanto tira y afloja, y con la mente por fin ocupada en la más absoluta NADA, ya dando pedales hacia el cielo y más allá... Merendado el cuestarrón del Palomaret, unas fotos en la rampa de lanzamiento de parapentes, y nos adentramos en las maravillosas sendas catienses. Parada para almorzar en la ermita de Catí y seguimos senda, y mas sendas, y mas. Y llegamos a La Rabosa, donde el jolgorio bicicletero es descomunal. Y mas sendas, y mas, y mas..., y el calor cada vez mas alto. Y seguimos hasta el Rincón Bello, y massss.....
De regreso en Agost celebramos el cumple de Javi. Cervecitas y buenos alimentos. Comentamos los planes locales e internacionales bajo el tórrido calor alacantón, que se cuela inexorable a través de la tela del toldo de la terraza del bar.eto.  


























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