miércoles, 5 de abril de 2017

CRT/ FONT ROJA desde Mutxa-Sanvi / Vuelta a la Sierra del Menetjador

IVER Y AMIGOS
/vuelta a la Sierra del Menetjador desde Mutxamel
Me gusta el frío de la mañana. Ese frío limpio y puro, el aire de la primera luz que se apodera de todo. Los pensamientos más puros siempre en la primera mañana. Allá donde he vivido hay frios que nunca olvidaré. Los desiertos tunecinos y los islandeses, las altiplanicies accitanas, el Cono Sur y otros, todos los Atlas... También los bosques del Benevento, los montes julianos, el valle Paradiso, las llanuras de Hokkaido..., las altas montañas de la Península y de fuera, y otras no tan altas e igual de frías. Y más y más la multitud de vivacs que se pierden en la noche de los tiempos y que avivan en mí el frío incuestionable. 
El frío de las mañanas primaverales son un top. Cuando ya piensas que el calor aprieta y vas y sales de casa como en verano, y va pasando el día y la mañana no acaba..., y el frío que se incrusta en el culote, en el maillot, por dentro de la piel, tan profunda la sensación del frío que no espera, del frío que se apodera de todo a traición, a lo bestia, sin perdón.
Justo ahí voy en la templada mañana alacantona, y luego ya por las montañas del Maigmó el viento que empuja al frío más adentro, y paso Ibi y venga a subir con el frío instalado bien adentro, aún más adentro. Y al bajar el puerto, y al cruzar las anchas planicies entre el Menetjador y Mariola, y cuando llego al santuario de la Font Roja, acalorado por el subidón, no puedo tardar mucho en irme, o moriré congelado. Sin perneras ni manguitos, sin chaqueta ni cortavientos, ni chubasquero..., ¿dónde creía yo que iba esta mañana? ¿Porqué me pasa siempre esto a mí? ¡Jodido previsor!!
Y da igual, porque al bajar llega la nube negra que descarga sobre mi toda su ira. Pelado de frío y calado hasta el tuétano intento no pensar. Y si lo hago es con la idea fija en no caerme, ¡diossss qué frío!!! Y como llega se va y de nuevo luce el gélido sol, y solo pienso en subir el siguiente puerto por aquello de entrar en calor, aunque empiezo a creer que lo de entrar en calor es hoy un imposible. Subo el empinado puerto de la ermita de Sant Antoni como en un sueño fabuloso, escapado del pelotón en la bella carretera, la gloria. En lo alto miro a mi alrededor los inmensos valles, hechizado por la belleza, y al quitarme los auriculares los amigos de Iver se despiden por hoy, tan educados.
La bajada con el asfalto roto y la cuesta de vértigo, y antes de llegar al valle de La Sarga ya estoy subiendo el puerto de la Carrasqueta, tan limpio y tendido, y tan famoso en el mundo entero. Endiablado subo sin meter piñones. Es la fiera desbocada que llevo dentro. Tan afinado llego a lo más alto, excelso mirador alacantón, y sin tregua me dejo caer lanzado como un rayo. Rayo aterido, rayo congelado. 
 
 
Santuari FONT ROJA

Alcoi desde las faldas del Menetjador
Serra Mariola i Castell de Barxell

Barranc de la Batalla desde Ermita Sant Antoni. Al fondo, Aitana
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