jueves, 18 de mayo de 2017

CRT/ Mutxamel- TORRE DEL RICO- El Pinós- ...

Fragancias de MA D A R A   
Como en el antiguo Egipto, cruzo el río para descansar en la otra orilla al menos un rato de la otra vida. Los egipcios lo hacían en barca y el Nilo llevaba bastantes cocodrilos, yo lo hago sobre ruedas y el Vinalopó lleva los sapos que le viene en gana. Con el sol en lo alto ya estoy en Poniente. A este lado del río se siente el acento extraño en el hablar de sus gentes, extranjero. Los campos de vides esconden una tierra de un color especial, oro, diría;  y el sol aprieta de justicia, una justicia que semeja divina.
Vuelo sobre mi caballo alado las amplias planicies de Poniente en busca del más allá. Pequeñas aldeas salen a mi encuentro en los recónditos paisajes, las gentes bajo sus sombreros beben extrañas bebidas y juegan a extraños juegos, escrutando mi pasar. Y cuando me siento en su mesa como buen extranjero, apenas entiendo lo que dicen. Yo también bajo mi sombrero bebo sus hiervas y siento bien profundo la maravillosa fragancia de los ungüentos que fabrican en sus ancestrales alambiques. 
Cañada del Trigo
Torre del Rico
Cases del Senyor
Como por azar llego a la casa de mi hermano y al cruzar el zaguán ya me está dando trabajo. -"No he venido a trabajar, hermano". - "Entonces a qué has venido, hermano?  -"He venido a verte y a recoger las fragancias". -"Entonces tendrás lo tuyo cuando me eches una mano. Luego tocaremos juntos alguna vieja canción, si es eso lo que quieres"
Castillo de Aspe
Al volver la vista atrás resuena con fuerza la melodía, que envuelve mi rodar con infinita dulzura. La tarde va cayendo cuando ya de vuelta en Oriente abro el frasco de las fragancias y envuelven cada rincón de la casa. Infinita dulzura, MADARA.
Publicar un comentario