martes, 5 de mayo de 2015

vivacBTT/ SIERRA DEL POZO. Pozo Alcón- río Borosa


BOROSAxtrem
bikepacking overnight

Dos días inmersos la Jose y yo en la Sierra del Pozo, en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, disfrutando de parajes de belleza inigualable y viviendo una aventura donde la (des)orientación y la dureza de la ruta casi hacen mella en nuestra inquebrantable moral.  

DÍA UNO
El viaje nocturno hasta el Embalse de la Bolera, en Pozo Alcón. Dormimos bien profundo en medio del bosque, y por la mañana, tranquilamente, sin prisas, dando pedales como quien se sienta en el cine a ver una increíble película. 
La cascada del río Guazalamanco, los pasos por los estrechos puentes colgantes sobre los brazos de los bravos ríos que mueren en el Embalse, la casa del pastor con su pastor y sus ovejas..., y comenzamos a subir en busca de La Era, donde almorzamos colgados de un paisaje espectacular, rodeados de las sierras de Castril y del Pozo, Sierra Nevada al fondo, y abajo, bien abajo, el atronador paso de las aguas del Guadalentin. Rápida bajada al idílico Vado de las Carretas y seguimos por el Barranco de Guadalentin, vadeando una y mil veces sus aguas. Luego fuerte subida al Refugio de Fuente Acero, donde tomamos dirección al Collado de Fuente Bermejo, y por un arroyo hasta la Laguna de Valdeazores. Merecido descanso, comemos y sesteamos un buen rato.
En bajada al Embalse de los Órganos y visita al Nacimiento de Ojos Negros, con sus riquísimas aguas brotando con una fuerza tremenda de debajo de la roca. Al rato enchufados en los túneles excavados en la roca. Toda una odisea pasar bicis y alforjas. Bajamos al bello Salto de los Órganos. Vamos despacio, muy despacio, saboreando cada rincón de este auténtico museo de Geología al aire libre. Son pocos los caminantes que nos pasan, ya casi los últimos. Más cascadas, más rocas inverosímiles, más fotos.
Llegamos a una minipradera ideal para montar el vivac. Nos acomodamos mientras nos visitan las cabras montesas, asombradas de nuestra intrusión, ¡casi comen de nuestra mano! Picoteamos de lo que llevamos extasiados del espectáculo ante nosotros: orientados al Norte, el precipicio a nuestros pies, rodeados de altas montañas, el murmullo de las salvajes aguas del Borosa. Al rato dentro de los sacos, el suelo tan mullido, los últimos cantos de los últimos pajaros despidiendo la fantástica jornada. No damos tiempo a que caiga la noche con su enorme luna llena: dormidos como niños hasta entrada la mañana. Alguna vez despierto por la noche..., detrás de nuestras cabezas el recorrido de la luna por el Sur, de Este a Oeste..., mágico destino... Sueño reparador...¡por cerca de 10 horas!! 









DÍA DOS
Con las primeras luces recogemos el vivac como en un sueño ante tanta belleza y quietud. Sueño del que despertamos sobresaltados al darnos cuenta que el cargador del GPS está vacío. Tendremos que realizar la larga y dura ruta betetera que nos espera utilizando el GPS con cuentagotas, controlando la ansiedad que da el pensar que no se vuelva a encender...
Aún así, ahí vamos, dispuestos a disfrutar de la asombrosa naturaleza de estas sierras, y con el punto de aventura extra que da el saber que el camino puede en cualquier momento desaparecer bajo nuestros pies, bajo nuestra rueda... 
Siguiendo el Borosa entramos en la Cerrada de Elías, con sus pasarelas y puentes colgantes, encajadas las bravas aguas en la roca, toda una delicia para los sentidos. Al salir de ella comenzamos la subida del día: mas de 20 kms avanzando de arroyo en arroyo por parajes solitarios, cerrados valles perdidos, siempre ganando altura. 
El sol ya bien alto, picando de verdad, cuando llegamos al Puerto del Calvario (el nombre, como una premonición de lo que nos espera...) No vemos ningún desvio y comenzamos a bajar bien alegres. Al rato comprobamos que estamos fuera de track y nos toca volver a subir al collado. Con el GPS apagado casi todo el tiempo cometemos errores de navegación. Tampoco ayuda el hecho de que el track que seguimos se abre camino "a la brava" por la ladera de la montaña con mucho desnivel, entre pedregales, troncos caídos, agujeros de jabalíes... Dando palos de ciego avanzamos muy lentamente, empujando las bicis y las pesadas alforjas. Nos queda por salvar un desnivel de 200 metros, sin senda, sin camino, ¡sin ná!! Salimos a un camino casi invisible, inexistente, que al rato, en efecto, vuelve a desaparecer. Subiendo y subiendo en medio de la nada, el infinito esfuerzo. No se vislumbra el final y la Jose pincha. Descansa adormecida reponiendo fuerzas mientras arreglo el pinchazo en la vertical ladera, escrutando el desolador/ensoñador paisaje..., la brisa se para, los pájaros silencian su canto, un ángel pasa... ¡PERDIDOS!! 
Cuando por fin ganamos el alto de Cerro Bermejo, y algo después el Cerro del Piornal, con su alucinante Refugio y los pinos laricios que lo flanquean, nos parece un sueño. Un sueño del que no sabemos si despertar o seguir durmiendo. Hay quien dice que la montaña es muy bonita hasta que deja de serlo. De ésta casi nos engulle...
En lo alto, junto al Refugio de montaña, a casi 1700 metros de altura, nace un camino que nos devuelve la confianza en regresar algún día al mundo real. El GPS sigue funcionando cuando lo encendemos en los cruces. Estamos bajando. Son las cinco de la tarde cuando junto a un arroyo paramos a comer algo. Merecida microsiesta y dispuestos a afrontar el fin de ruta.
Al rato salimos a una pista ancha que nos mete en la idílica Nava de San Pedro. En bajada por encinares centenarios, bosques de ribera, arroyos de aguas cristalinas, majestuosos ejemplares de pino laricio, quejigos, robles...
Pasamos el Vado de las Carretas, hoy aún mas idílico a la luz del atardecer, mojándonos hasta las rodillas. ¡Qué placer!! El cansancio acumulado y la tensión de ir sin referencia ni mapas, ya por fin deshaciendo el camino que hicimos ayer por la mañana. 
Todavía algún susto en forma de caída antes de llegar, ya cayendo la noche, al Área Recreativa frente al Camping La Bolera, donde nos curan las heridas. 
En Pozo Alcón cenamos, incrédulos aún por haber salvado tan extraordinaria ruta en tan extraordinarias circunstancias, sin más contratiempos. Dos días de aventura total, pura aventura BTT. Un Bikepacking Overnight como pocos. Casi 100 kms y mas de 3000 metros de desnivel positivo acumulado. ¡Casi ná!!!
Cuando ponemos rumbo a casa, ya media noche, sabemos de alguna manera que algo nuestro hemos dejado en estas maravillosas sierras, algo que ya les pertenece a ellas por siempre, igual que ellas ya siempre estarán dentro de nosotros.










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