domingo, 13 de agosto de 2017

BTT/ LOS CAMINOS DEL CID /MMXVII


Suspiró entonces mío Cid, de
pesadumbre cargado, y comenzó a
hablar así, justamente mesurado:
"¡Loado seas Señor, Padre que
estás en lo alto! Todo esto me han
hurdido mis enemigos malvados"
ANÓNIMO 
EL TIEMPO TODO CALMA
Transito por el tiempo, que todo calma
 El interior tan quieto, algo yermo anda
Piedra sobre piedra levanto el muro 
Donde sólo hay escombros
Ya nada preocupa a nadie porque nadie hay
Quizá algún pájaro que viene y va
Y el abrazo del viento que abrasa anunciando el temporal
La tempestad y la calma








Por la comarca de Retortillo de Soria en busca de pueblos abandonados voy. Amanece en Castro, poblado que comparte peña con los buitres. Mas allá Valvenedizo y Losana entre la vida y la muerte. Quien no sobrevivió fue Rebollosa de los Caballeros, donde ya ni los chicos del pueblo de vacaciones se acercan a jugar a Paint Ball. Seguimos camino y al entrar en la muy hundida Cañicera, el solitario cabrero mantiene unos cuantos perros atados vigilando el ruinoso edificio que ya hace tiempo no guarda cabra alguna. Subiendo y bajando lomas yermas o casi entramos en el otrora fabuloso Castillo de Caracena, que en su día debía dar miedo y hoy aún más, manteniéndose en pie por algún designio divino. Más abajo el bello y monumental pueblo de Caracena con sus preciosas y únicas Iglesias románicas y el enorme royo, donde creo que ajusticiaron al último vecino robagallinas allá por la década de los 30. Caemos al río, lo cruzamos y seguimos en subida para buscar el muy abandonado pueblo de Pozuelo. En La Perera hay gente, abuelos y algún joven. En Modamio solo de los primeros.
El tiempo todo calma

verTRACK/ Pueblos abandonados. BTT




Algunos viejos amigos sostienen que cuando secan todas las fuentes del pueblo, el agua hay que buscarla en la Fuente de La Cubarra. Hacia allí nos dirigimos un nutrido grupo de inocentes bienpensantes a cuya cabeza están los aguerridos Pascual y Alfonso, que mamaron pueblo desde siempre. Al Barranco de La Cubarra llegamos en la tibia tarde y lo recorremos de arriba abajo. Nada. La cueva que esconde la fuente no aparece. Solo después de telefonear a Pedro Patachicle orientamos nuestros pasos y por fin damos con la cueva. Al adentrarnos en ella sale despavorida una vieja zorra, y  deslizándonos entre las camas de los animales del bosque llegamos a lo más profundo. Ni rastro de agua. La vieron de jóvenes nuestra generación, y pronto sólo será una leyenda más. El tiempo todo calma.
verTRACK/ Cueva de la Cubarra. SEND


Por el norte de Guadalajara deambulo ancestrales caminos. Bien temprano salgo de la muy noble y señorial Villa de Atienza con la idea de conocer el castillo de Riba de Santiuste. A Cincovillas sin pestañear y pronto doy con marcas que señalan la Ruta de Don Quijote. Me dejo llevar por la emoción y así es como voy de pueblo en pueblo, pueblos de vacaciones, todos con tanto encanto. Algún que otro "disgusto" en forma de desaparición de marcas, caminos..., nada que no arregle mi fino olfato y el espíritu aguerrido, forjado a base de pérdidas y desapariciones. Cuando por fin llego a Riba ni visito el pueblo ni subo al castillo, aplastado como voy por el tremendo calor. Y sigo casi sin darme cuenta por el cauce (seco) del río Salado como en una ensoñación, rodeado de la nada creo ver la muerte y sus intimidades. Hacia Imon me dirijo, y pasan los kms y llego a otro pueblo en lo alto de una colina. Cuando pregunto a sus gentes resulta ser Cercadillo. En la plaza bajo la sombra de un árbol medito y repongo líquidos, y pregunto a un niño en su bicicleta qué he de hacer para llegar a Santomera y su delicioso barranco. Hago su ilusión mía y ahí voy de nuevo esta vez siguiendo la Ruta de la Lana. Al tiempo paseo el escondido pueblo con todo su encanto y me adentro en busca del Embalse de El Atance, donde la sequía está haciendo estragos, y cada vez más lejos... Doy media vuelta y de nuevo en Santomera me toca atacar una fuerte pendiente para llegar a Riofrío del Llano, que anda paseando a sus santos con niñas cantoras y tocadoras de guitarras. La locura. De aquí por el monte sigo las marcas del Camino del Cid, tantas veces recorrido, unas hacia arriba, otras hacia abajo. Es así como vuelvo a la muy noble y señorial Villa de Atienza, sabedor por fin de que el tiempo todo calma. 
verTRACK/ Atienza- Riba de Santiuste. BTT
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