domingo, 7 de febrero de 2016

BTT/ Volta al Cabeçonet

VOLAR SIN ALAS/ PLAN C
Ahí voy motivado al máximo después de algunos días sin pasear la cabra, la noche cerrada y el aguacero y el fuerte viento dentro del coche en el centro de Crevillent. Impotente, me toca volver a casa y dejar para otro día el ataque a las Sierras de Crevillent y Abanilla. Los cambios de planes son eso: si no sale el plan A se activa el B, y si tampoco, pues el C.
De vuelta al Alacantí activo ....mmm....el C. Impresionante la línea de la inmensa nube negra que se retira dejando el cielo limpio limpísimo, y con ella se instala el viento huracanado. Caigo a Las Juntas, y ya arriba al cruzar la carretera de Xixona y cambiar el rumbo hacia el ´Palacio de Verano de Ben Laden´ el salvaje viento que lo revienta todo. La bici se convierte en mis alas y allá voy fuera de los caminos, y al poner de nuevo pie en tierra el terror se instala en mí. Ya no me monto, me arrastro, y agarrado a líneas imaginarias avanzo a duras penas abrazado a la bici con la esperanza de no salir de nuevo volando. No hay otra: dar media vuelta o intentar ganar las faldas de la Sierra del Espartel y con el cambio de rumbo esperar que el viento me empuje por detrás. Así hago, y acabo saliendo a la carretera que une Xixona con Busot. Avanzo firme y en el cruce para entrar en el Pla del Cabeço equivoco la pista. En vez de retornar sigo, creyendo que acabaré saliendo al camino bueno. Craso error: al rato es un vertical barranco el que me separa sin posibilidad de vadearlo, y la senda donde estoy desaparece, convirtiéndose la subida a pata en un suplicio. Igual sigo y sigo hasta por fin ganar el Coll de la Castellana salvando bancales y más bancales a pulso, la bici colgada, pendiendo de un hilo..., y el fuerte viento a todo momento.
Ya en lo alto el viento sigue igual a lo suyo, levantando remolinos y haciendo ahora la bajada igual de peligrosa. Cuando entro en la cabecera del Barranc de Salmitre, que me proponía recorrer, sin fuerzas y con la moral por los suelos, tiro la última foto y miro con agrado la pista asfaltada de la gigantesca cantera. Hacia ella me dirijo y ya sin freno, sorteando coches y vientos, hago por carretera y pistas abiertas la vuelta.


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