martes, 17 de noviembre de 2015

trav.vivacBTT/ PEDALES DEL MUNDO

PEDALES DEL M U N D O
Portentosas las Sierras Béticas que de suroeste a noreste conforman uno de los espacios montañosos más sorprendentes de Europa. De Gibraltar a las Baleares, y entre las Sierras de Cazorla y Alcaraz, los Calares del río Mundo, majestuosos macizos kársticos y los profundos valles de los ríos Tus y Mundo, alejados del ruido turístico y por siglos pasto de ganados y escondrijo de bandoleros.
DÍA UNO/
A las tres de la tarde en Riópar dando pedales siguiendo el curso del Río de la Vega con Fernando y Pro. Al rato perdidos, qué extraño, sin poder cruzar el brazo enorme de agua. Retorcemos el trazo y nos encaramamos en Riópar Viejo, y por pistas y sendas atacamos el Puerto de las Crucetillas. En la bajada el frío intenso y la noche sin avisar. Llegamos a Batán del Puerto con sus lucecitas y charlamos con los lugareños, y de nuevo a subir. Noche cerrada por asfalto hasta el Cortijo de Tortas. Algún perro. Agua y dátiles. Después de ganar el Puerto de Barrancazo seguimos subiendo por pista. El descenso con mucha precaución al quedarse Fernando sin luz, y también para evitar el frío, ya acomodado bien adentro. Llegamos al Embalse de las Crucetas y en la caseta del guardia, bajo un techado con enchufe!! montamos el vivac. No tardamos en dar cuenta del yakisoba y los mueslis y poco después ya estirados dentro de los sacos bajo el manto de estrellas.
DÍA DOS/
Madrugamos más bien poco y tras recoger el vivac y tomar algo salimos río abajo hasta el Cortijo de Zapateros. Nadie. Ni perros. Tomamos agua y echamos alguna foto y enseguida la primera pared del día. Por pista abierta las conversaciones alegres y los magníficos paisajes. Cortijadas, rebaños y agua, mucha agua. Tras un alto divisamos un pueblo en el valle y hacia él vamos. Convencidos de que se trata de Villaverde de Guadalimar, donde hemos quedado con Lola y Juan, que se unen al grupo, dejamos de mirar los GPS. Buena sorpresa al entrar al pueblo y comprobar que se trata de Bienservida. Marcha atrás y por pista encaramos el duro Puerto de Bellotar, pegados al río Turruchel, para caer luego a Villaverde.
En el pueblo nos juntamos con los amigos. Directos al bar a reponer fuerzas, no en vano tenemos una dura jornada por delante. Buena fiesta y ya dando pedales los cinco en dirección al valle de Cotillas, por donde nos adentramos en busca del nacimiento de Arroyo Frío. Espectaculares paisajes. Seguimos subiendo por sendas entrando en tierras de Jaén, donde visitamos la alucinante dolina conocida como La Laguna. Más y más kilómetros, llegamos a una plaza de toros levantada en piedra en medio de la montaña para recoger el ganado. Y mas allá a un espectacular alto con unas vistas únicas del profundo valle del río Tus. El vertiginoso descenso por precipicios sin fin y con la puesta de sol sobre las inmensas montañas. El tiempo se para.

Con las luces en las bicis sorteamos las últimas trialeras y ya por pista entramos a los diseminados cortijos del valle. En uno de ellos, La Tobica, vemos un cartel de 'bar'. Cerrado. Igual tocamos en la puerta de la casa y nos abren. Refrescamos el gaznate y Pro negocia poder dormir en alguna de las casas rurales que regentan. Así es como mis cuatro compis cambian el raso a la intemperie por la casita con encanto. No son las ocho de la noche y ya duermo tirado en la callecita como perro vagabundo. La sombra de la cabra y los gatos molestos por el olor intruso. Yo a lo mío: construir sueños donde sólo hay cansancio /´creo oír el bufido de un gato a mi lado y al abrir los ojos tus ojos clavados, princesa bengalí, que despojada de joyas, desnuda, susurra extraños cantos a mi oído/-¿a dónde vas, lobo solitario?, -tras la nada, -entonces ya has llegado/ el frío convertido en cálido aliento por toda la noche abrazados´/
DÍA TRES/
Doce horas después, ¡doce!, oigo al califa que se acerca sigiloso. Es hora de levantarse. Rehecho y dispuesto para la batalla, el vivac ya en la bici y junto al resto de pájaros vuelo en la fría mañana a la vecina Los Giles, donde desayunamos. Hasta el Balneario en bajada por el serpenteante Tus y pronto las primeras rampas. Enfilamos los altos de Morepeche con la cadencia necesaria para no morir en el intento. Crecemos a cada pedal en este mundo de locos, y cuando por fin llegamos arriba seguimos subiendo entre dolinas y piedras clavadas con sus aristas como cuchillas, de todos los tipos y tamaños. Es así como nos adentramos en un alucinante desierto pétreo donde ir montados en las bicis se convierte en una titánica tarea con todas las de perder. Avanzamos en un equilibrio imposible, y las más de las veces arrastrando bicis y petates, engullidos por la enormidad. Un mirador al valle nos sirve de relax por un rato, y hasta una pared que hemos de sortear en bajada. El estupendo collado, una pradera verdísima donde almorzamos, y de nuevo cargando la burra en subida por una senda que ni las cabras. Fuentes de agua para el ganado nos refrescan también a nosotros. Las vistas impagables. 
El mar pétreo va dando paso a pequeños bosques y zonas más verdosas. Es así como llegamos al mirador del Río Mundo. Todo un espectáculo. Toca disfrutar de un descenso fantástico zigzagueando sin parar dentro de un bellísimo bosque. Una puerta para el ganado. Estamos dentro de una finca de reses bravas. Un poco asustados avanzamos entre toros que nos miran incrédulos. Al salir de la finca seguimos en subida por sendas serpenteantes dentro de un bosque donde se mezclan robles, hayas, encinas, quejigos, enormes pinos..., maravillosos paisajes otoñales. Al salir del bosque tomamos una pista en descenso derechos a la carretera que sube al Puerro del Arenal. Nueva senda dirección Los Chorros. Con la noche encima hacemos la foto de familia en tan fotogénica y mundialmente conocida cola de caballo. Intentamos por dos veces encontrar el camino de vuelta a Riopar siguiendo el curso del río Mundo, desistiendo finalmente con la noche cerradísima y las luces y las fuerzas a medio gas, saliendo de últimas a asfalto. En el bar Los Bronces huevos con patatas y chorizo, y el vino con casera.

Tiempo pensando este viaje y ya hecho. Muchos paisajes conocidos de otras batallas, algunas que se remontan a mi mas tierna infancia. Y ahora recorridos con la bici y los amigos ciclistas en una Pedales única y brutal. Rescatada del usuario de Wikiloc AndyLiebre y modificada para hacer con el invierno en ciernes y en una nonStop con vivacs improvisados. 
Toda una aventura compartida con los grandes Fer, Pro, Juan y Lola, para los que no tengo mas que palabras de admiración. Un recorrido fantástico, por momentos de gran dificultad, pero que bien han merecido el esfuerzo. Por siempre en nuestros corazones las sierras albaceteñas.
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