viernes, 13 de enero de 2017

CRT/ Mutxamel- SanVicente- Elche- Santapola- Alicante

temporal de Levante
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Bien temprano a poniente llego a un pueblo bien servido. No sé porqué resto un tiempo indeterminado en él, como ido en un mundo irreal y tantas gentes menudas y otras no tanto que mueven alegres sus cuerpos a mi alrededor. Y como vienen se van y ya de nuevo en el asfalto sigo mi camino, y al tiempo me topo como sin querer con la bella ciudad de las palmeras, que me trae algunos recuerdos que no recuerdo bien qué recuerdos son, y sin caer en la cuenta ya cabalgo el 'camí vell de Santapola', que parece ser uno y sin embargo me pierdo igual, y tomo otros que reciben otros nombres, que igual llevan a la misma ciudad. Ya no son horas de visita y por eso mismo semejan las mejores horas para visita. A nadie veo por las calles, quizá alguna muchacha en busca de amor, algún anciano aferrado a su banco, algún coche sin conductor, las persianas echadas, y el Levante barriendo las calles. Un Levante que golpea fuerte y sin embargo se hace tan agradable, casi humano, acompañándome por el resto del viaje. Tan pegado como voy a la línea de costa y el mar escupiendo su sal y su ira sobre mí y mi orca, que con sus alas desplegadas sobre las olas tan salvaje va. Nada es mucho y más si no hay nada ni nadie, solo el mar abrazándolo todo con su dosis de amor, o de odio, que ya ni se sabe. Ahí vamos sin más, sin pérdida posible sobre la línea del mar, casi sin avanzar, perdidos.En la ermita paro a comer el bocata y algún fruto seco. La puerta abierta, las velas encendidas y la cuerda de la campana tan a mano se desliza suave, y al repicar, las bellas canciones de The Flying Club Cup sorbo a sorbo embriagan mi alma alimentando mi cadencioso rodar hacia la crazylokura de la gran ciudad  y su penoso corredor marítimo. Y al otro lado de nuevo el mar abierto y la soledad abierta, de nuevo la dosis de placer. Cuando llego al Popeye recuerdo que he de girar a la izquierda. Siempre viene bien un giro a la izquierda. Y sin pensarlo lo hago, embocando por los caminos escondidos de vuelta a casa.
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