miércoles, 13 de noviembre de 2013

aprox/ III/ in fínito

Ruedo pasillos de mente
Recta sin fin
Abandonadamente
 Tierra
Sólo cielo

Tenue ciego
Limpia mácula
Resta vacío 
Sin fondo
Hundida  llaga
Inexistente
Sin mácula
Nada

No es si no
Lo que semeja
Alta fe
In finito laberinto
/Ya se porqué he escrito esto. Gracias Proust

domingo, 10 de noviembre de 2013

BTT/ Sierras de La Pila y El Carche

flowing in the space
90 kms y 2000 mts desnivel +/
números redondos para una jornada bicicletera redonda//
con un perfil bien clásico///
valle.montaña.valle.montaña.valle
 A las 8 de la mañana dando pedales en El Pinós. Al rato parada en Torre del Rico. Hablamos con unos abuelos del lugar...en valenciano! Aunque estamos en Murcia, hablan en valenciano. Los usos y la cultura no entienden de fronteras... 



  



Continuamos por el llano cada vez más cerca del macizo de La Pila, el primer gran obstáculo de la travesía. Salvamos un contrafuerte y después de un collado con el poblado de La Garapacha al fondo seguimos un rato hasta un cruce. Serán cerca de 4 kms de una dureza extrema. Pista asfaltada con cuatro paredes a más del 20% de desnivel. Ganamos la cumbre y un ciclista del lugar pone nombre a pueblos, montañas, valles, mares... a nuestro alrededor. Toda una delicia. 
Rápida bajada, paramos en la abandonada pedanía de Vistahermosa. Cuevas, corrales, pozos.... vestigios de otra época. Formas de vida de generaciones cercanas que parecen hundidas en la más cruda prehistoria. 
El terreno, tras un barranco, comienza a despuntar hacia arriba. Serán más de 800mts de desnivel para ganar el otro alto de la etapa, el Alto de El Carche. La subida es bien larga, también es más tendida, sin los paredones de La Pila. El cansancio acumulado no hace mella en nuestro empuje. Lanzados, sin respiro, ganamos la cumbre. Vistas espectaculares, cómo no!, mucha emoción!! 
Ya sólo nos queda un vertiginoso descenso. Kilómetros y kilómetros bajando entre pinares por la cara norte de la sierra. Una auténtica gozada. Llegamos a Raspay, nadie! Seguimos a El Pinós, donde entramos en un bar 'de los de antes' a comer algo. Los feligreses a lo suyo: es la hora de la partida al dominó. Nosotros a lo nuestro: tapas estupendas a un precio regalao. Así da gusto. 

miércoles, 6 de noviembre de 2013

aprox// II // Campos de Marte

En busca del gran océano perdido
Y el enorme deuterio
Que agasaja las escasas moléculas de agua
En sus cauces infinitos
Y cubiertas de lava y lava
Deshojados parajes
In hábitos atmosféricos
Donde la luna ingrávida
Teje su hiel
Donde la sal no sala
Ni sabe
Ni vienta
Ni cae
Donde sólo tu alientas
Mi mirada adentro


Decoro estas fotos de mi paseo último 
Por los Campos de Marte
Con los versos, algunos,
Del siempre recordado
Luis Cernuda
En el cincuenta aniversario y un día
Del día
En que pasó a mejor vida


Infierno y paraíso
Los creamos aquí, con nuestros actos
Donde el amor y el odio brotan juntos,
Animando el vivir. Y yo no quiero
Vida en la cual ya tú no tengas parte:
Olvido de ti, sí, más no ignorancia tuya.

Hermosa era aquella llama, breve
Como todo lo hermoso: luz y ocaso.


La vida es lo difícil: / 
Ya no sé sino usarla / 
En ti, con este inútil / 
Trabajo de quererte / 
Que tú no necesitas /
Y quizá ni desees /






Te quiero.  



Te lo he dicho con el viento, 
Jugueteando como animalillo en la arena 
O iracundo como órgano impetuoso; 

Te lo he dicho con el sol, 

Que dora desnudos cuerpos juveniles 
Y sonríe en todas las cosas inocentes; 

Te lo he dicho con las nubes, 

Frentes melancólicas que sostienen el cielo, 
Tristezas fugitivas; 

Te lo he dicho con las plantas, 

Leves criaturas transparentes 
Que se cubren de rubor repentino; 

Te lo he dicho con el agua, 

Vida luminosa que vela un fondo de sombra; 
Te lo he dicho con el miedo, 
Te lo he dicho con la alegría, 
Con el hastío, con las terribles palabras. 

Pero así no me basta: 

Más allá de la vida, 
Quiero decírtelo con la muerte; 
Más allá del amor, 
Quiero decírtelo con el olvido.




Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Allá donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios...
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Qué más da el sol que se pone o el sol que se levanta,
La luna que nace o la luna que muere.


Mucho tiempo, toda mi vida, esperé verte surgir entre las nieblas monótonas,
Luz inextinguible, prodigio rubio como la llama;
Ahora que te he visto sufro, porque igual que aquellos
No has sido para mí menos brillante,
Menos efímero o menos inaccesible que el sol y la luna alternados.
Más yo sé lo que digo si a ellos te comparo,
Porque aún siendo brillante, efímero, inaccesible,
Tu recuerdo, como el de ambos astros,
Basta para iluminar, tú ausente, toda esta niebla que me envuelve.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.





No track/
De todos sabido/