martes, 12 de abril de 2016

travBTT/ Vía Augusta. De Tarragona a Valencia

DEL ARCO DE BARÁ A LAS TORRES DE SERRANO//    UNA DE ROMANOS
Siempre una daga en la faja, ésta llama sin avisar. Parece que los astros se alinean para arrancar esta aventura, y sin plan fijo, ahí voy, encarado a los 1500 kilómetros que suma la Vía Augusta. 
Una Vía adecentada en tiempos del emperador romano Augusto (de ahí su nombre) y que unía Cadiz con la Galia, al otro lado de los Pirineos.
Hoy día en muchos sitios cubierta de asfalto y en otros sin embargo en carne viva.
Mi propósito, recorrerla en bicicleta para honrar nuestra historia, nuestro patrimonio, nuestra cultura. No se si me llevará días o semanas, ni qué tramos quedarán para otro momento. La aventura es lo que tiene...
ETAPA I
A medio día en la capital de la Hispania romana pongo orden en el petate y salgo bien tranquilo de la urbe Tarraco por carril bici dirección Vila Seca. Una sensación extraña después de tantos días en casa fuera de casa, y ahora afrontando la larga travesía en solitario
Dejo atrás Port Aventura y por la línea de costa de Salou a Cambrils sorteando guiris por carril bici concurrido y peligroso. Por fin toco tierra y soledad, y junto a las vías de tren hago una primera y breve parada. Lo justo para respirar un poco y posicionarme en esta locura que no ha hecho más que empezar. En esas que el veloz tren atruena a su paso. ¿Adios, hola?
Al rato más pueblos turísticos hasta Miami Playa, un tugurio guirufil con cero encanto. Tomo en un desvío una antigua carretera olvidada con marcas de la Vía Augusta. Genial. Avanzo entre inmensos olivares, sin duda plantados por los locos romanos.
Así hasta El Perelló, donde veo un cartel de 'Calzada Romana'. Pregunto a un señor mayor, muy viejo, y se ofrece a enseñarme Ermita y Calzada. La trepidante galopada convertida ahora en suave paseo, lentamente aprendiendo... El anciano recita la historia de los romanos como si la hubiese vivido, y al mirarlo de reojo creo ver al mismísimo Claudio. ¿Cabe más fortuna? César, Augusto, Octavio, Publio Cornelio Escipión..., el mismísimo Calígula...., las guerras con Cartago y las batallas en Tortosa y Sagunto, y otras ciudades algunas olvidadas, otras arrasadas. Al despedirse me bendice y cambia mi BTT por armadura de centurión que recorre la Vía Augusta en importante apremio. El GPS pergamino sellado a fuego.
Al rato doy cuenta del mendrugo y el vino en la tripa sentado en piedra romana. Al levantar respiro hondo y oteo el suave horizonte hacia las tierras bajas del Delta del Ebro, el viento enfilado en la cara. Mi empuje por L'Ampolla, L'Aldea, Amposta, Sant Carles de la Rápita y de últimas Les Cases d'Alcanar, donde cayendo la noche echo freno y encuentro fonda frente al mar.
El domus Agripina centro de perversión. Pescadores hispanos y cartagineses junto a centuriones romanos fuman en extrañas pipas y bailan mujeres semidesnudas con cascabeles en la cintura, o serpientes de cascabel y sus lenguas biperinas. El vino tinto y la cabeza de cabrito. Loca noche de pasión.
ETAPA II
A la mañana ni bestia ni pergamino, todo perdido. Improviso la partida por la costa, nido de piratas y sicarios. Avanzo todo lo veloz que puedo hasta el castillo de Peñíscola, y en la Sierra de Irta echo mano de la escalera para subir al cielo. Luego planas inmensas de desolación y en Benicasim parada y fonda. Guío mi huella hacia Burriana y Nules, donde retomo la Vía Augusta, y a la entrada de Sagunto la rueda trasera dice basta! A malas entro en la gran Valentia, y a sus puertas descanso el largo y accidentado camino. Las cosas del destino, al abrir el whats descubro a Juan El Califa y a Lola Sherezade que regresan a Alicante desde Vilanova i la Geltrú Vilanova i la Geltrú. Convertidos en Ares y Hera me envuelven en sus alas y juntos volamos a casa, tan dulce y placentera.

lunes, 11 de abril de 2016

BTT + SEND/ Aiguestortes + Les Valls d' Àneu + BCN

Un muchito de Pirinenc flowwwww
Unos días sobre las nubes siempre vienen bien. Y más si es en compañía de las deliciosas caminadorassobrenubes María José e Irene, dos amores, una vida.
Uno
En la puerta del parque la senda por dentro del bosque de pino negro y abetos enormes, gigantes. Al poco la nieve y el hielo. Y la senda peligrosa bajo nuestros pies. El silencio por todas partes. Y la belleza descomunal. Ya en lo alto llegamos al inmenso Estany de Sant Maurici, blanco hielo. Y Els Encantats que lo dominan todo. Seguimos caminando hasta la cascada de Ratera, y más arriba su Estany. Rodeados de las más altas montañas donde se unen cielo y tierra, comemos bajo un enorme pino y echados oímos los sonidos del bosque. El tiempo se para.
Dos
En la puerta del parque la bici armada y ya sobre ella caigo y caigo al bello pueblo de Espot, y más allá tomo el cruce a Son. Antes los pueblos de Estais y Jou. La soledad. Colgado de la montaña avanzo con el profundo Vall d'Aneu a los pies.
Algún susto en forma de sendas alocadas y en Son recuerdos de otro viaje ya tan lejano. Varado en la puerta del bar, la iglesia a mi espalda. Nadie. Cierro los ojos y puedo oír las risas y charlas de los ciclistas sentados en la puerta bebiendo cerveza..., y a la noche dando cuenta de la cazuela de escudella.
En vuelo libre hasta la Vall d'Aneu, paseo Valencia, Esterri y por último a La Guingueta recorriendo los prados llenos de vida y sus lagos.
Tres
El primaveral día para pasear los pueblos de la Vall, tan bellos y tranquilos. Sube y baja constante visitando rincones olvidados y otros jamás olvidados. Una delicia para los sentidos pasear estas limítrofes tierras del Alto Pirineo en tan absoluta soledad. Un regalo.






Cuatro
La tarde cae lentamente recorriendo los interiores de Catalunya, inmensamente bella. De Alós d'Isil a la Serra de Collserola como quien no quiere la cosa. Muchas tierras reconocidas, y otras recorridas por primera vez, y aún otras vistas con otra perspectiva, quien sabe si con diferentes ojos.
En lo alto de Collserola la Cali aparcada y la cena en la mesa y las luces ya se apagan y escribes unas letras que saben a poco para lo mucho que corre por la mente desbocada.
Cinco
La lluvia nos acompaña al centro de la urbe. Es Barcelona una ciudad única bajo el sol y bajo la lluvia.  Más si cabe bajo la lluvia. En la UPC cobramos nuestra cuarta vida. Mi tercer amor. Y juntos festejamos por un día. Juntos.
A la noche nos rescata Anabel y Marta y Andrea y vamos a cenar tan rico todo y tan agradable compañía.
Es media noche y ponemos tierra de por medio. Despedidos, dirección Tarragona. En Clará echamos freno y descansamos frente al mar hasta la mañana. Visita al anfiteatro romano y nueva despedida.
Esto es otro viaje. Otra entrada.