lunes, 25 de agosto de 2014

Caminos de Castilla/ 2014

CAMINOS DE CASTILLA
Me postro ante tí, Baudelio, una vez más, esperando una señal, tu guía. Y como siempre me hablas:
-"Corazón susurrante, no hay guerra sin tregua, no hay amor sin celos ni posesión sin desvelo. No hay alegría sin tristeza, deseo sin espera ni luz sin sombra. Sólo rueda, libre, como la pequeña pluma mecida por el viento. A veces las palabras lo enmarañan todo. Tienes la oportunidad de estar en paz en cualquier circunstancia. Tómala! Come, reza, ama"
-"Así haré"










"Imaginar ayuda a percibir el mundo que nos rodea con mas claridad"
















Qué es la vida?
Un frenesí
Qué es la vida?
Una ilusión, una sombra, una ficción; 
y el mayor bien es pequeño; 
que toda la vida es sueño, 
y los sueños, sueños son.








sábado, 12 de julio de 2014

aprox XI/ cruzigrama

Te regalé algunas canciones

Las mas bonitas

Alguna ruta hicimos

Todas salvajes

Coronamos inaccesibles cumbres

Sin aparente esfuerzo

Vadeamos ríos imaginarios

Y serpenteamos las sendas interiores

Escuchamos los sonidos del silencio

Y aún resuenan

Paseamos nuestra carga alrededor del mundo

Y no deja de rodar

martes, 8 de julio de 2014

travesía.vivac BTT/ Pedales del Bidasoa


BIDASOAKO PEDALAK
Día uno
Toda la lluvia del mundo no es suficiente para impedir que nos pongamos en marcha. Toda la noche lloviendo a lo bestia. Y por la mañana aún sigue. Escampa a medio día, vestidos de romanos, allá vamos.
Salimos de Doneztebe, sus calles y plazas anegadas. Ya calados hasta arriba. El río Bidasoa desbordado, por asfalto enlazamos con el Señorío de Bertiz, exquisita sinfonía de bosques autóctonos. Dejamos atrás Bertiz y las sendas nos siguen subiendo a la montaña. Una montaña que se desmorona a reventar de agua, mar inmenso, océano sin fin. Caminos y sendas como ríos caudalosos. Nuestras bicis, asideros en un mar bravío; las alforjas, flotadores. Nosotros, náufragos de incierto destino.

En la encantadora población de Urdax, a la sombra de su monasterio, arreglamos alguna avería y tomamos unos txacolís. A la salida del pueblo, las sendas reviradas igual hasta arriba de agua, y con mi crecida mental después del delicioso txacolí, encaro un potente torrente demasiado fuerte y allá voy, de cabeza. La bici queda colgada en lo alto gracias a las alforjas. Yo he caído de cabeza, arrastrado por el agua y el barro. Consigo enderezarme y trepo a lo alto. Algún rasguño, empapado, y un fuerte golpe en las costillas. Rápido me crece el dolor hasta hacerse insoportable. Ibuprofeno y trombocid, mis compañeros de viaje por el resto de travesía.
Demasiado tarde para visitar las cuevas de Zugarramurdi, cruzamos la muga y ya estamos en Ainhoa. Tan bonito el pueblo como falto de servicios. Y la perra manía gabacha de dar cenas a la hora de la merienda... Instalados en el camping y cenados por la campana...
La noche estrellada.


Día dos.
Amanece despejado en Ainhoa. Por todo el día despejado. Se suceden las colinas y los valles, siempre dirección al Larrun, montaña venerada por los vascos, desde cuya cima se divisa toda Euskal Herria.
En el precioso y animado pueblo de Ascaín almorzamos por varios días y seguimos la marcha en dirección al espectacular Coll de Ibardin, con la costa vasca de Lapurdi en la lejanía, la maravillosa ensenada de San Juan de Luz... /Olvidé tomar el calmante y la travesía se convierte en un suplicio/. Una vez ganado el collado, será un largo y fantástico descenso hasta Hondarribia, nuestro destino.

Día tres.
Toda la noche el fuerte oleaje rompiendo en los acantilados del Cabo Higer. El cielo iluminado por los relámpagos. Sin cobijo contra la tormenta. Abocado a la nada. Mis pies colgando del precipicio, mi cabeza luchando contra todos los seres mitológicos vascos. Juntos y por separado. Sin defensa.
A la mañana, el txirimiri nos acompaña los primeros kilómetros por los acantilados hasta el Santuario de la Virgen de Guadalupe. Estamos en las faldas del mítico Jaizkibel, siempre con las impactantes vistas de la Bahía de Hendaya y los valles a nuestros pies.

Caemos a Pasaia al comienzo de su ría. Degustamos unos deliciosos pinchos y cruzamos el pueblo antiguo, todo ello junto a unos pedaleros catalanes que están haciendo también la Pedales de Bidasoa, éstos con la Organización...
Cruzamos la zona industrial de Errentería con mas pena que gloria, por lo gris del lugar y por una caída fortuita en un carril bici, saliendo malparados Cruz y uno de los catalanes.
Al poco comienza a llover. Pero esta vez con fuerza. Cuando nos queremos resguardar, ya estamos completamente calados. En Oiartzun, donde el track ataca por caminos y sendas dos altos de especial dificultad, conocemos a un ciclista de la zona, Ángel, que nos informa con detalle para evitar la locura que supone afrontar esos collados bajo el manto de agua. Sin dilación, con la fuerte tromba, ponemos rumbo por asfalto a Etxalar. Serán más de 30 kilómetros con dos puertos de por medio. Cuando llegamos a nuestros destino, exhaustos y calados hasta los huesos, creemos volver a nacer.
En el bar del pueblo nos ponen en contacto con Ramón, que alquila un pequeño garaje a modo de albergue para ciclistas. Justo lo que necesitamos. Tremenda cena y mejor descanso.

verTRACK/ BIDASOAKO PEDALAK III
Día cuatro.

Los paisajes del interior euskaldun, un regalo inimaginable/inimaginarium.
Deshacemos camino a Lesaka, que duerme aún la locura de sus sanfermines. Caminos y sendas sin par, laberintos bicicleteros de una belleza deslumbrante. Buscando el inicio de nuestra aventura, llegando al final de nuestra aventura.
Especial reseña por las chistorras degustadas en Igantzi, las sendas casi verticales y empapadas de agua, bien difíciles de subirlas más que andando, un infierno empujando las bicis y alforjas..., y cómo no, la magnífica tromba de agua que nos cae al poco de salir del pueblo de Arantza y que nos acompañará prácticamente hasta el final de nuestra ruta, mecidos en lo alto de una gran ola, a las orillas del Bidasoa.

domingo, 29 de junio de 2014

vivac BTT/ Remonta alemana

 VIVAC EN  R E M O N T A  A L E M A N A
l a  P e ñ a  d e  S e l l a

El enorme calor no impide que afrontemos el reto de ganar los altos de la Peña de Sella desde el Alacantí. Descartado Gonzalo, somos Cruz y yo los que enfilamos camino a la hora más torera. Serán éstos primeros kilómetros los mas duros de las dos jornadas. Sin duda, encarar el Coll de Gaña con temperaturas por encima de los 36º, sin nada de viento y con alforjas casi acaba con nuestras fuerzas. El 'hombre del mazo' rondando cerca...
Una vez arriba, disfrutamos del largo descenso hasta el pueblo de Relleu. El sol bajando. La solitaria carretera a Alcoleja nos adentra en el laberinto de Aitana.
Aún con algo de luz llegamos al inicio del Valle de Tagarina. Continua ascensión con la noche cerrada. Cenamos en la cuneta, destemplados, sentimos algo de frío. Al reanudar la marcha salen a nuestro encuentro unos perros realmente sanguinarios. Es en este momento, al ver con qué velocidad escapa Cruz del peligro, cuando comprendo por fin la necesidad de hacerme con una bici de 29";) 
Al poco tomamos un desvío para entrar en una pista que, cómo no, sigue despuntando hacia arriba. Estamos en la frondosa falda norte de la Peña de Sella.
De últimas, marcando el reloj media noche, llegamos al alto de la Remonta alemana, nuestro destino. Vistas espectaculares en medio de la noche, con los pueblos y ciudades iluminadas cual luciérnagas. Luna nueva, la noche estrellada. La porchada frente al refugio, abocados al precipicio, mágico vivac.
A mitad de la noche se levanta un viento impetuoso. Nos sentimos indefensos con los vientos racheados que recorren las enormes extensiones del Barranc de l' Arc, a nuestros pies, en todas partes.
Amanece nublado. Hemos descansado bien. Desayunamos hipnotizados por las fantásticas vistas. Ya sobre las bicis hacemos la increíble cuerda de la Peña de Sella, tremenda divisoria, dirección al Peñón Divino. Lo encaramos, pero es muy empinado el camino y damos media vuelta.
En una volada nos plantamos en Sella. Un café en el mirador del Restaurante María y al poco ya estamos en la Font d´Alcántara. Bañito y reponemos agua. Salvamos un pequeño collado y caemos por el Charquer dirección Orxeta y más allá el Pantano de Amadorio.
Nos cruzamos casualmente con Marcos, que va camino de Benidorm con su bici para encontrarse con su familia. Hace mucho que no nos vemos. Atropellados, nos contamos aventuras recientes y planes por realizar. Siempre planes...
Puntas de calor cercanas a los 40º, el camino convertido en un suplicio. Comemos algo en la cuneta. Al menos hace algo de viento, que hace llevadero lo insoportable. Cualquiera diría que nos estamos aclimatando para cruzar el Sahel en agosto...
Por fín en Aigües, decidimos dejarnos caer por asfalto a El Campello. Hay que poner fin a este martirio. Venimos a hacer un vivac y lo demás es secundario. Por el río Seco a Mutxamel, donde nos separamos. 



















casa de Toni